הוי המרחקים המרחקים
שעליהם האהבה נמתחת
בקורים בלתי נראים דקים דקים
מכאן לאיזו עיירה נידחת
עד לאן סוחבת פרנסה
ולהיכן רצים בשביל פת לחם
האהבה הלוא צריכה קצת הכנסה
בשביל מעט אדמומיות בלחי
יוצא אדם לדרך ארוכה
הלוא יכול הוא בקלות לשכוח
שכאן אהובתו לו מחכה
ולא תמיד תמיד גם לה יש כח
יוצא שמשמר האהבה
הוא המאיים אותה לרצוח
געגועים שנגמרים באכזבה
ומין זרות שמתחילה לפצוע
הוי המרחקים המרחקים
כבר הם מתחבקים ומתנשקים
אבל נשאר מתוח כשבוע
עד שנסגרים המרחקים
שייפתחו בעוד שבוע
נימים הנמשכים מעבר אופק
מקצה עולם ועד קצהו מחזיקים
שני לבבות דופקים אותו הדופק
הוי המרחקים...
Oh, las distancias, las distancias
sobre las que el amor se estira
en hilos invisibles, finísimos,
de aquí hasta algún pueblo apartado,
hasta donde arrastra el sustento,
y adonde se corre por un pedazo de pan.
Porque el amor, al fin y al cabo, necesita algo de ingreso
para un poco de rubor en la mejilla.
Una persona se echa a un camino largo;
al fin y al cabo, puede olvidar con facilidad
que aquí su amada lo espera,
y ella tampoco siempre tiene fuerzas.
Resulta que el guardián del amor
es quien amenaza con matarlo:
nostalgias que terminan en desilusión
y una especie de extrañeza que empieza a herir.
Oh, las distancias, las distancias:
ya se abrazan y se besan,
pero todo queda tenso por una semana,
hasta que se cierran las distancias,
que se volverán a abrir dentro de una semana.
Filamentos que se extienden más allá del horizonte
sostienen, de un extremo del mundo al otro,
dos corazones que laten el mismo latido.
Oh, las distancias...