עוד שיר אחד יש עימדי
והוא שמור לאיש חסדי
זה שהיצית לי אש קטנה
כאשר אחזתני צינה
זה שהיסיק תנור קטן
כשברחובי המאובן
כל הדודות החסודות
סגרו בפני את דלתן
חופן פחם, שני בולי עץ
זה לא קשה, זה לא הרבה
אך בליבי ניצתה האש
אשר לעולם לא תיכבה
ובזכותם יבוא ריעי
אל הרקיע השביעי
לנישמתו שם מחכים
כל הצדיקים
Tengo aún una canción más,
y está guardada para el hombre que me mostró bondad,
el que me encendió un pequeño fuego
cuando me envolvió el frío,
el que calentó un hornillo pequeño
cuando, en mi calle petrificada,
todas las tías pudorosas
me cerraron sus puertas en la cara.
Un puñado de carbón, dos troncos:
no es difícil, no es mucho,
pero en mi corazón se encendió el fuego
que nunca se apagará.
Y gracias a ellos, mi compañero ascenderá
al séptimo cielo;
allí esperan su alma
todos los justos.
עוד שיר אחד יש עימדי
והוא שמור לאשת חסדי
שביום רעב ובליל צמא
מימיה נתנה ולחמה
זו שפתחה לי צריף קטן
כשברובי המהוגן
כל הדודות החסודות
פשוט הסתתרו בביתן
רבע כיכר לחם שחור
זה לא קשה, זה לא הרבה
אך בליבי ניצת האור
אשר לעולם לא יכבה
ובזכותם תבוא גם היא
אל הרקיע השביעי
לנישמתה שם מחכים
כל הצדיקים
Tengo aún otra canción,
y está guardada para la mujer que me mostró bondad,
que en día de hambre y en noche de sed
me dio de su agua y de su pan,
la que me abrió una choza pequeña
cuando, en mi calle respetable,
todas las tías pudorosas
simplemente se escondieron en sus casas.
Un cuarto de hogaza de pan negro:
no es difícil, no es mucho,
pero en mi corazón se encendió la luz
que nunca se apagará.
Y gracias a ellos, también ella llegará
al séptimo cielo;
allí esperan su alma
todos los justos.
שיר אחרון יש עימדי
והוא שמור לאיש חסדי
זה שחייך לי בין זרים
כאשר היקיפוני שוטרים
זה שנתן חיוך קטן
כשברחובי המהוגן
כל הדודות החסודות
דקרו אותי במבטן
טעם של דבש, חיוך אחד
זה לא קשה, זה לא הרבה
אך בליבי ניצת החג
אשר לעולם לא יכבה
ובזכותם תבוא ריעי
אל הרקיע השביעי
כי גם לך שם מחכים
כל הצדיקים
Tengo una última canción,
y está guardada para el hombre que me mostró bondad,
el que me sonrió entre extraños
cuando me rodearon los policías,
el que me dio una pequeña sonrisa
cuando, en mi calle respetable,
todas las tías pudorosas
me acuchillaron con la mirada.
Sabor a miel, una sola sonrisa:
no es difícil, no es mucho,
pero en mi corazón se encendió la fiesta,
que nunca se apagará.
Y gracias a ellos, vendrá, compañero mío,
al séptimo cielo,
pues también a ti allí te esperan
todos los justos.