מי שהיה קרבי בניינטיז יכול בקלות לספר
כמה חרה הוא אכל בעזה לי יש גם סיפור אחר
סיפור שעוד לא סיפרתי ושנים שהוא איתי
חנוק אצלי בין אלף זכרונות וסיוטים
על אבנים בקבוקים קרשים ואני גם זוכר
איך הפילו עלינו פעם מגג בניין מקרר
הוא נפל בחבטה פחות ממטר מאחוריי
בלעתי רוק המשכתי במשימה שלא זכור לי מהי
אולי הוצאנו חשוד מהבית בדמי הליל
אזיקון על הידיים פלנליט על העיניים
בצדק או בטעות כי היה שם הכל מהכל
הצלחות ואסונות סלט אחד גדול
אולי היינו בדרכנו להשכיב מארב מול המסגד
שוכבים מול הכניסה מנסים לסתום את האף
לנשום בלי להריח לא להכניס את הסריחה
לא לראות עכברושים 60 סנטים הולכים עליך
ואסור ך לזוז אסור ך למצמץ
המדים נדבקים אסור ך לגרבץ
רק לקוות שהשחר כבר יפציע אל על
ותוכל לחמוק בחסותו ישר למאהל
פחד ותיעוב בכל סימטא
למוד אלימות אכול שנאה
כמה שיט אכלנו בכפית שתינו בקשית
מתוך פחית של התחתית של התחתית
אשנב פנימי נפתח וזיכרון מתחיל לזרום
זה היה מזמן כל כך ולא הולך לשומקום
קבור בתוך הנשמה עד שמתפרץ פתאום
מכאב לאנחה לטקסט ואז למיקרופון
בן חמש נהרג מכדור שאמור היה להיות לרגליים
המגד אוכל אבן בפה ועפות לו שבע שיניים
חייל איבד את זה והוריד למישהו קסדה לקודקוד
ממ הודח כי שכח מק בבגאז׳ של פיז׳ו
משאטי לשייח׳ רדואן ועד שכונת רימל
מואזינים שזיהיתי לפי הפיץ׳ והסטייל
מפחד בלי הפסקה ומשחק אותה לא נבהל
מרודף לנרדף לרדוף במעגל
וככה יום יום שעה שעה דקה דקה
שיגרת אלימות שלעולם לא מפסיקה
אבל ראיתם על זה סרטים וקראתם על זה ספרים
והבטחתי לכם סיפור שאתם לא מכירים
Quien fue combatiente en los noventa puede contar fácilmente
cuánta mierda tragó en Gaza. Yo también tengo otra historia,
una historia que aún no conté y que me acompaña años,
atascada en mí entre mil recuerdos y pesadillas.
Sobre piedras, botellas, tablones, y también recuerdo
cómo una vez nos tiraron desde la azotea un refrigerador.
Cayó con un golpe a menos de un metro detrás de mí.
Tragué saliva y seguí con una misión que no recuerdo cuál era.
Quizá sacamos a un sospechoso de una casa en plena medianoche,
brida de plástico en las manos, franela sobre los ojos,
con razón o por error, porque allí había de todo:
éxitos y desastres, una gran ensalada.
Quizá íbamos de camino a tender una emboscada frente a la mezquita,
tumbados en la entrada, intentando taparnos la nariz,
respirar sin oler, no dejar entrar la peste,
no ver ratas de sesenta centímetros que vienen hacia ti.
Y no se te permite moverte, no se te permite parpadear,
el uniforme se te pega, no se te permite rascarte,
solo esperar que el amanecer ya asome allá arriba
y puedas escabullirte a su amparo directo al campamento.
Miedo y asco en cada callejón,
adiestrados en violencia, corroídos por el odio.
Cuánta mierda comimos con cuchara, bebimos con sorbete,
de una lata del fondo del fondo.
Se abre una ventanilla interior y la memoria empieza a fluir:
fue hace tanto y no se va a ninguna parte,
enterrada en el alma hasta que de pronto irrumpe,
del dolor al suspiro, al texto y luego al micrófono.
Un niño de cinco murió por una bala que debía ir a las piernas,
al comandante de batallón le entra una piedra en la boca y pierde siete dientes,
un soldado se descontroló y le estampó a alguien el casco en la coronilla,
a un comandante de pelotón lo destituyeron por olvidar una radio en el maletero de un Peugeot.
De Shati a Sheikh Radwan y hasta el barrio de Rimal,
muecines que identificaba por el tono y el estilo,
con miedo sin parar y fingiendo que no me asusto,
de perseguidor a perseguido, persiguiendo en círculo.
Y así día tras día, hora a hora, minuto a minuto,
una rutina de violencia que nunca termina.
Pero ustedes vieron películas sobre eso y leyeron libros sobre eso,
y les prometí una historia que no conocen.
אחד בנובמבר 91 מדריד בירת ספרד
מנהיגים ערבים ויהודים לראשונה סביב שולחן אחד
אופטימיות בלתי נתפסת אנשים מתחילים לדמיין
אופק אחר לאיזור הזה אופק לא מדמם
ואנחנו תקועים בעזה בוהים בתלפזיון
שהייתה שחור לבן לפחות אצלי בזיכרון
עד שהגיעה השעה שבה יצאנו לפטרול
מחסנית בהכנס אפוד ואז הלם אחד גדול
כי אותם הרחובות של הפגנות ומעצרים
התמלאו פתאום קריאות שמחה וים של חוגגים
אותן הידיים שרגמו אותנו באבנים
השליכו הפעם אורז ממתקים וענפי זיתים
Primero de noviembre del 91, Madrid, capital de España,
líderes árabes y judíos por primera vez en torno a una misma mesa,
un optimismo increíble, la gente empieza a imaginar
otro horizonte para esta región, un horizonte que no sangra.
Y nosotros atascados en Gaza, mirando la televisión,
que era en blanco y negro —al menos en mi recuerdo—,
hasta que llegó la hora en que salimos de patrulla:
cargador dentro, chaleco puesto, y de pronto un gran shock,
porque esas mismas calles de protestas y detenciones
de repente se llenaron de gritos de alegría y un mar de festejantes,
las mismas manos que nos apedreaban
esta vez arrojaban arroz, caramelos y ramas de olivo.
נחלאים במדים ברחוב הראשי בתוך המון מריע
לא ידענו מה לחשוב לא רצינו להפריע
אבל זה קרה ואני הייתי שם ברגע שבו נשלח מסר חד וברור
שאף פעם לא הגיע
אחרי שנים של וויד ואלכוהול ובהתחשב בגיל
כבר לא הייתי משוכנע שהסיפור הזה פור ריל
לא ידעתי להגיד אם הכל קרה בכלל
עד שהוזמנתי להופעה מול פורום קציני מטכל
סיפרתי את מה שזכור לי וביקשתי להבין
אם מישהו מהקודקודים מולי עבר דברים דומים
התברר שלא רק בעזה אלא בכל רחבי השטחים
פלסטינים ביום הזה כיתתו ת׳חרב לאיתים
הכמיהה לשלום שהייתה פה לא הייתה רשומה רק עלינו בטאבו
כמו דלי שתקווה שהתה בו עד שרגל גסה בעטה בו
זה קרה רק פעם אחת ומאז זה לא קורה
ויש פה מה ללמוד מלא אבל אף אחד לא רוצה
בסוף המפגש סיימתי ת׳בירה בחדר האומנים
יצאתי ופתאום הרמטכל עומד מולי
אולי תכתוב על זה שיר אמר - זה ואלס עם שאנן
אז הנה, השיר כאן
Soldados de Nahal de uniforme en la calle principal, dentro de una multitud que vitorea,
no sabíamos qué pensar, no queríamos estorbar,
pero ocurrió, y yo estaba allí: el momento en que se envió un mensaje claro y nítido
que nunca llegó.
Tras años de marihuana y alcohol, y teniendo en cuenta mi edad,
ya no estaba seguro de que esta historia fuera real,
no sabía decir si todo ocurrió siquiera,
hasta que me invitaron a tocar ante un foro de oficiales del Estado Mayor.
Conté lo que recuerdo y pedí entender
si alguno de los mandamases frente a mí pasó por cosas parecidas.
Resultó que no solo en Gaza, sino en todos los territorios,
los palestinos ese día convirtieron la espada en rejas de arado.
El anhelo de paz que había aquí no estaba inscrito solo a nuestro nombre en el registro de la propiedad,
como un cubo en el que la esperanza se había infusionado hasta que una pierna tosca lo pateó.
Pasó una sola vez y desde entonces no pasa,
y aquí hay mucho que aprender, pero nadie quiere.
Al final del encuentro terminé la cerveza en el camerino,
salí y de pronto el Jefe del Estado Mayor está delante de mí.
‘Quizá escribas una canción sobre esto’, dijo, ‘es un vals con Shaanan’.
Pues aquí está, aquí está la canción.