נַפְשִׁי לְבֵית אֵל נִכְסְפָה גַּם כָּלְתָה
גַּם בַּחֲלוֹמוֹת לַחֲזוֹתוֹ עָלְתָה
Mi alma anheló Betel, hasta desfallecer;
aun en los sueños subió para contemplarlo.
עָלְתָה – וְלֹא מָצְאָה אֲרוּכָה, כִּי חֲלוֹם
לֹא יַחְלִים נֶפֶשׁ בְּהָקִיץ חָלְתָה
Subió, y no halló curación, porque un sueño
no sana un alma que, despierta, está enferma.
חָלְתָה בְּיוֹם לֹא חִלְתָה פָנִים, אֲשֶׁר
לוּלֵי יִקְרָם וַהֲדָרָם בָּלְתָה
Enfermó el día en que no imploró el favor de nadie; de no ser por su preciosidad y su esplendor, habría perecido.
בָּלְתָה – לְהִתְחַדֵּשׁ, וְיָגְעָה לַעֲלוֹת
כִּי לֹא לְתֹהוּ גָּלְתָה יוֹם גָּלְתָה
Se consumió—para renovarse—y se esforzó por ascender,
porque no en vano fue exiliada el día que fue exiliada.
גָּלְתָה – וְדַלְתֵי מַעְיָן פָּתְחָה, וְעוֹד
עֵינָהּ אֱלֵי מַיִם עֲמוּקִים תָּלְתָה
Fue exiliada—y abrió las puertas de un manantial, y aún
fijó su mirada hacia aguas profundas.
תָּלְתָה עֲלֵי יָתֵד וְאִסָּר אָסְרָה
בַּל תַּעֲזֹב חָכְמָה, וְאָלָה אָלְתָה
La colgó de una estaca y ató un lazo:
no abandonar la sabiduría; y pronunció un juramento.