¿Oirás mi voz, mi lejano?
¿Oirás mi voz, dondequiera que estés—
Una voz que clama con fuerza, una voz que llora en mi silencio,
¿Y desde más allá del tiempo ordenando una bendición?
Este mundo es vasto y en él hay muchos caminos;
Se encuentran por un instante, se separan para siempre.
El hombre busca, pero tropiezan sus pies—
No puede hallar lo que se ha perdido.
Quizá mis últimos días ya estén cerca;
Ya se acerca el día de lágrimas de despedida.
Te esperaré hasta que se apague mi vida,
Como Raquel esperó a su amado.