בואי נא, אחות, ושבי לך כאן מנגד
פן אחדל לנשום ואת גם לא תדעי
פה, בבית הזה, מתים כל כך בשקט...
קר לי לבדי
עוד גדול הלילה, המנורה צהבהבת
את עצי הגן הרוח מניעה
עד שבאת הלום ישבה כאן השחפת
היא טובה כמוך, אחות רחמניה
היא חיבקה אותי, כמו הייתי ילד
היא אמרה לי "בכה מעט אל תתבייש
ילדך יתום ואשתך אומללת
ואתה תינוק בן ארבעים ושש."
אחותי, הלא ידעת ודאי, הגידי
למה החולים נראים קטנים כל כך?
ואני הלא אדם-חייל הייתי
הן דיברתי פה אל פה עם כלי תותח
זה היה מכבר, העת אמנם חולפת
את בגדי השרד איני לובש מאז
לי השאירו רק מדליה ושחפת...
את יודעת מה זו התקפה של גז
עוד אזכור אחות - שמיים לא שמיים
רוח מתגלגלת על שטיחי קמה
חודש מאי היה נאה מכל המאיים
שידעה אי פעם אמא אדמה
הגדודים הלכו כאחוזי סחרחורת
כילדי בית ספר שקיבלו יום חג
חיילים זקנים התירו המחגורת
והריחו יחד שמש וטבק
מן הראש הסירו את כובעי הפלד
סלסלו שפם וסלסלו בקול:
היי רגליים-ליים דרך מצלצלת
הי נלכה-לכה עד אשר ניפול
ובמנגינות פרחו עצי תפוח
ואימי שלי צבטה את לחיי
ועל השדות התגלגלה הרוח
וזרקה אלינו מלוא חופניה מאי...
עוד אזכור אחות, פתאום... פתאום לפתע
באה האימה, ידענו את ריחה
אמא צעקה - מדוע התחבאת?
למה זה, ילדי, לבשת מסיכה?!
ונפרוץ קדימה אל המערבולת
מסיכות הגז השוונו זה לזה
לאחד קטן פגעתי בגולגולת
ושלושה גדולים דקרתי בחזה
כל חייל כאילו לא זימר אף פעם
כל חלל כאילו השתומם למות
באידי המוות, בפצצות הרעם
איש אחיו רצח מפחד ותמימות
עוד אזכור אחות - כי לא צריך לשכוח
הם היו כמוני, הם היו טובים
רק אסור היה לקרב אותם לשלוח
רק אסור היה לתת להם רובים
וכעת - הנה המלחמה איננה
המנורה צהבהבת ואני ואת
שבע-עשרה שנה עברו מאז עד הנה
שם הרגו אותי, לאט, לאט, לאט
והכל נשכח ופה מתים בשקט
והמוות פה צנוע ומנומס
רק אני יודע - ריאתי יורקת
עוד את השנאה, הרצח והגז
רק אני יודע שבמערבולת
בהיותי פתאום אחר, איום כזה...
לאחד קטן פגעתי בגולגולת
ושלושה גדולים דקרתי בחזה
אחותי עוד רגע. שני בנים לי, שניים
אהבתים מאד, ליבותיהם טובים
אך בבוא היום... למען השמיים
אל תתנו להם רובים!
Ven, hermana, y siéntate aquí enfrente,
no sea que deje de respirar y tú ni lo sepas.
Aquí, en esta casa, se muere tan en silencio...
Tengo frío a solas.
Aún es honda la noche, la lámpara amarillea,
El viento mueve los árboles del jardín,
Hasta que llegaste, aquí se sentaba la tisis;
Es buena como tú, hermana misericordiosa.
Me abrazó como si fuera un niño,
Me dijo: "Llora un poco, no te avergüences;
Tu hijo es huérfano y tu esposa desdichada,
Y tú eres un bebé de cuarenta y seis".
Hermana mía, sin duda lo sabes — dime —,
¿Por qué los enfermos parecen tan pequeños?
Y yo, al fin y al cabo, fui un hombre-soldado;
Hablé aquí cara a cara con un cañón.
Fue hace tiempo; el tiempo, en verdad, pasa;
Desde entonces no visto el uniforme de gala;
Me dejaron sólo una medalla y la tisis...
Tú sabes lo que es un ataque de gas.
Aún recuerdo, hermana: cielo que no es cielo;
Viento que rueda sobre alfombras de mies;
El mes de mayo fue más hermoso que todas las amenazas
Que jamás conoció la Madre Tierra.
Los batallones marchaban como mareados,
Como escolares a quienes dieron día festivo;
Los soldados viejos aflojaron el cinturón
Y olieron juntos sol y tabaco.
De la cabeza se quitaron los cascos de acero,
Rizaron el bigote y se echaron a cantar:
Eh, piernas-piernas, camino que tintinea,
Eh, vamos-vamos hasta que caigamos.
Y con las melodías florecieron los manzanos,
Y mi madre me pellizcó las mejillas,
Y sobre los campos rodaba el viento
Y nos arrojaba a manos llenas el mes de mayo...
Aún recuerdo, hermana: de pronto... de pronto, de repente,
Llegó el espanto; conocimos su olor.
Mamá gritó: «¿Por qué te escondiste?
¿Por qué, hijo mío, te pusiste una máscara?»
Y nos lanzamos hacia adelante, al remolino;
Las máscaras de gas nos igualaron unos a otros.
A uno pequeño le golpeé el cráneo,
Y a tres grandes les clavé en el pecho.
Cada soldado como si jamás hubiera cantado,
Cada caído como si se asombrara de morir;
En los efluvios de la muerte, en el trueno de los proyectiles,
Un hombre mató a su hermano por miedo e inocencia.
Aún recuerdo, hermana — porque no hay que olvidar —:
Eran como yo; eran buenos.
Sólo que no se les debía enviar al combate,
Sólo que no se les debía dar fusiles.
Y ahora — he aquí que la guerra se ha ido,
La lámpara amarillea, y yo y tú;
Diecisiete años han pasado desde entonces hasta ahora;
Allí me mataron — lento, lento, lento.
Y todo se olvida, y aquí se muere en silencio,
Y la muerte aquí es modesta y cortés;
Sólo yo sé — mi pulmón aún escupe
El odio, el asesinato y el gas.
Sólo yo sé que en el remolino,
Siendo de pronto otro, tan terrible...
A uno pequeño le golpeé el cráneo,
Y a tres grandes les clavé en el pecho.
Hermana mía, un momento más. Tengo dos hijos, dos;
Los amé mucho; sus corazones son buenos;
Pero cuando llegue el día... por el cielo —
¡No les den fusiles!